El emprendimiento como vía para desafiar la cultura machista

Son múltiples las razones que motivan a las personas a emprender, pero cuando se trata de mujeres, muchas de estas razones tienen que ver directa o indirectamente con la necesidad de escapar y hacer frente a tradiciones machistas que, aún hoy por hoy, persisten en diferentes sociedades, especialmente en Latinoamérica.

 

En algunas partes del mundo, pero especialmente en nuestra región, la generación de ingresos familiares se impuso en el imaginario de las personas como una responsabilidad del hombre, del padre, del marido. Este fenómeno, hace parte de la mentalidad y comportamientos machistas, que, si bien han disminuido, siguen haciendo parte del imaginario social latinoamericano.

 

En este contexto, el emprendimiento ha sido una de las principales formas de participación de las mujeres en la economía y ha permitido también una vía de escape de ese círculo de poder que constituye el machismo. A la hora de conocer las razones del emprendimiento, una de las principales respuestas es la búsqueda de un mecanismo para no depender económicamente de alguien más. A esta se suma la necesidad, ante la falta de formación para acceder a trabajos que requieren determinada calificación, por interés de incursionar en el mundo de los negocios, entre otras razones.

 

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, a través del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), entidad adscrita que promueve la asistencia técnica y de financiamiento para el sector privado en América Latina y el Caribe, se logró establecer que las mujeres encuentran diferentes barreras a la hora de emprender.

 

Dentro de estas destacan la dificultad para asumir roles laborales y los relacionados con su labor como madres o amas de casa ante la poca ayuda de sus parejas, la falta de apoyo por parte de sus compañeros, la prohibición de realizar tareas fuera del hogar, esposos que pretenden generar dependencia económica, y menosprecio que en ocasiones deriva en falta de confianza para asumir un reto.

 

En cuanto a razones de naturaleza sistémica, se encontró que el acceso al crédito no es igualitario. La entidad indicó que sólo el 15% de mujeres inicia un emprendimiento con financiamiento de un banco privado, mientras que más del 50% debe recurrir a sus ahorros para dar vida a su emprendimiento.

 

Pese a ello, la participación de las mujeres en el conjunto de la economía ha venido creciendo de manera constante durante las últimas décadas. Se estima que desde finales de los noventa más de 70 millones de mujeres alrededor del mundo se han sumado a la fuerza laboral y han aportado de manera significativa a la reducción de la pobreza en todo el mundo.

Teniendo en cuenta la importancia que ha cobrado el emprendimiento, desde ProponLE consideramos que el gobierno, más allá de una política puntual, debe continuar con la implementación de políticas públicas, y por qué no, políticas de Estado, que favorezcan un entorno amigable para el emprendimiento, en el que ni el género o la edad, sean un impedimento para acceder a créditos que permitan elevar a nivel de negocio un emprendimiento exitoso.

#ProponLEalFuturo

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